19 de abril de 2010

Testigos silenciosos

Cuando el micro dobla el recodo de la ruta y se observa el cerro San Antonio se le llenan a Luna los ojos de historia, de esa parte maravillosa de la historia de su infancia en la cual todo se disfrutaba sin demasiados cuestionamientos, se le mueve el piso debajo de los pies, ella puede sentir el contacto con la tierra y le brotan de los ojos y del sentimiento lágrimas de emoción.
Cuando ocurre este hecho cotidiano y milagroso el rostro de Luna se transforma en cuarto creciente.
El San Antonio, junto con el cerro del Toro y el Pan de Azúcar se encuentran en la intersección de la Infancia y la Felicidad, y son los testigos silenciosos de un lugar en el mundo, testimonio de los momentos más hermosos de la historia de una familia y de todo un pueblo que ha brindado anécdotas y personalidades legendarias.
Cuando el micro dobla el recodo de la ruta se observa la luna más clara que nunca.

Dedicado a Piriápolis y a su hermosa gente.