6 de agosto de 2012

Hasta que las velas no ardan

Cortesana con collar de piedras - Pablo Picasso (1901)
Se originó en los prostíbulos, en épocas en que no existía la luz eléctrica y los relojes eran objetos de lujo. 
La madama le entregaba al cliente una o varias velas, según lo pagado. 
Cuando se consumían, el turno había concluido, esto es, había sexo "hasta que las velas no ardan".