1 de marzo de 2010

testigos silenciosos

La primera, la recibió Luciana de un querido amigo, para el día de su cumpleaños en su más tierna infancia.
Esta entrega se hizo hábito a través de los años, el mismo día, casi con el desayuno, como un símbolo, parecido a las velitas; un privilegio que no todo el mundo suele recibir a horas tempranas y en un día especial, una flor que permite apreciar los sentidos, y principalmente el Afecto.
Este gran Seductor que le ofreció esa flor primera era una Gran persona, y también una persona grande, era alto, buen mozo, fuerte, sensible, tierno, solidario...
Aquel año, cuando Luciana se fue de vacaciones, el día de su cumpleaños la flor no faltó, pero la intuición se lo había dicho, lamentablemente sería la última.
Entonces ella, a través de una humilde flor silvestre, le dedicó su más profundo Homenaje.

En recuerdo del Tola, un ser humano extraordinario y un amigo entrañable en mi familia.